Adiós



  Era una auténtica profesional. Cumplió el servicio que se le había solicitado a completa satisfacción. Incluso parecía que disfrutaba al hacerlo aunque, supongo, fingía. Pero luego, allí me dejó. Desnudo. Sin dinero. Solo. Sin explicaciones y sin un adiós. Desde entonces odio a las cigüeñas.

____________________________________

Juan Carlos Marina Bilbao - 2020